Amor Disney

January 31, 2020
Columna
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La idea occidental del “amor romántico” ha servido a los distintos poderes para perpetuar un sistema social patriarcal que promueve la desigualdad entre hombres y mujeres a través de formas de amar que se aprenden desde los núcleos familiares, grupos de pares y productos culturales. La necesidad de ser queridas, la angustia por no serlo y la dificultad de aceptarlo van a estar presentes en los miedos que representan el amor romántico. 

De acuerdo Zygmunt Bauman en su libro  “Amor Líquido”  el amor, los sentimientos románticos y la fragilidad de los vínculos humanos, además del sentimiento de inseguridad que esa fragilidad inspira en los deseos conflictivos que ese sentimiento despierta, han provocado en sus protagonistas emociones de ser fácilmente descartados y abandonados a sus propios recursos, siempre ávidos de la seguridad de la unión, es decir, desesperados por relacionarse, pero igualmente inseguros de todos, de  estar relacionados y particularmente de estar relacionados para siempre, porque temen que ese estado pueda convertirse en una carga y ocasionar tensiones que no se sienten capaces ni deseosos de soportar, y que pueden limitar severamente la libertad que necesitan. 

Y no es que pretenda afirmar que la experiencia de todas las personas es idéntica, sin embargo, las mujeres compartimos experiencias desde la opresión genérica, sin condicionar sus profesiones, contextos y formas de relacionarse, la cuestión es que si una ha sido oprimida por su condición de mujer las otras también. Estas experiencias compartidas están entrelazadas por el poder, la prolongación de prejuicios sexistas a todo lo que se considera femenino o masculino, en el cual intervienen de igual modo emociones, decisiones, formas de vida y demás factores. 

Natalia Pinilla Rodríguez


Existen una serie de creencias, profundamente introyectadas en la subjetividad y arraigadas en la cultura, que reafirman la opresión de las mujeres en sus experiencias amorosas. Clara Coria, realizó una investigación con grupo de mujeres durante 30 años  en la Argentina, donde problematiza las condiciones de género de los que se vale la cultura para perpetuar jerarquías en el corazón mismo del amor y propone cuatro categorías  de análisis. 


  1. Cajoneo amoroso: “Cajoneo” deriva de la palabra cajón y hace referencia a un comportamiento evitativo, por el cual las personas tienden a guardar dentro de un cajón aquello de lo cual no quieren ocuparse por el momento o desean “hacerse las distraídas”. Hay distintas formas de cajoneo: Acomodarse forzosamente al gusto ajeno, privilegiar exclusivamente los anhelos del ser querido, esconder lo más auténtico de la propia personalidad.
  2. Amor Satelital: Algunas personas exageran sus afanes por satisfacer las demandas del ser querido, dispuestas a “sacrificarse” con la remota esperanza que dichos “sacrificios” les garanticen un amor vitalicio. Con frecuencia, estos sacrificios son en realidad renuncias unilaterales que no hacen sino intensificar las expectativas de retribución de quien se “sacrifica”. No es cierto que una pareja sea un “solo individuo”, ni media naranja. Cuando un miembro de la pareja se instala como satélite del otro, se produce un grave movimiento del propio eje, eso es el amor satelital, girar en torno al otro. 
  3. Soft Maternal: Es un modelo de amor materno- filial. Este modelo forma parte de un mandato social que resulta reforzado por las prácticas de  crianza asumidas por las mujeres. Se produce una identificación que una el amor con los cuidados. Amor y cuidados terminan siendo una misma cosa, tanto que el amor termina expresándose a través  de los cuidadores y los cuidados adoptan las formas del amor. El soft maternal impregna el género femenino y termina haciendo de las mujeres madres vitalicias al servicio de cuanto ser humano despierte sus buenos sentimientos. Las mujeres se convierten en madres de sus amantes. Perdiéndose la oportunidad de instalar frente a sus parejas en un vínculo de pares. Sus parejas son “niños grandes” y se naturalizan sus privilegios junto con el servilismo femenino como soporte de una relación de personas adultas. 
  4. Teoría del vaciamiento. Muchas mujeres suelen vivir la pérdida del vínculo amoroso como un vaciamiento que las hace sentir en una situación de quebranto, convencidas de haber quedado en la más absoluta precariedad y a la intemperie ante la ausencia de amor. No son pocas las que quedan enredadas en un entramado simbólico que les lleva a sentirse vacías y con una vida sin sentido. Pareciera producirse entonces una confusión entre frustración y vaciamiento, confusión que no es azarosa ni es producto exclusivo de la subjetividad individual. Es la expresión hecha carne en la mujer de una construcción social del amor que las ubica en el lugar del dependencia, en el lugar del objeto. Se trata de una construcción social del amor que instala el juego amoroso como un intercambio jerarquizado entre quienes se aman. Cómo es posible comprobar, la vivencia de vaciamiento aparece íntimamente relacionada con la situación de dependencia afectiva. Y resulta lógico que así sea, ya que quien tiene la convicción de que su vida depende de otro, la pérdida de ese otro en riesgo de su propia vida. 


Todas estas formas y creencias de vida refuerzan la ideal del amor como única fuente de satisfacción y realización personal de muchas mujeres, las cuales suelen ser de manera errada comportamientos que generalmente son equivocados  al interpretarse como actos de amor que realmente y vistos con detalle son actos de dependencia y sumisión, sometiendo a las mujeres a una posición de riesgo y a los hombres a prerrogativas a su exclusiva conveniencia y comodidad, que reflejan ese sincretismo de género que las mujeres experimentan en cuanto a nuestra construcción social del amor, y que no sólo se queda como un cuestionamiento del ámbito privado, sino que hace referencia a toda una problemática de desigualdad, subordinación, violencia y discriminación hacia las mujeres. 




Referencias: 

Sobre El Mito del Amor Romantico Amores Cinematográficos
Biblioteca Publicas
Pensamiento penal
Marxistas
Coria, Clara. 2008. El amor no es como nos contaron, ni como lo inventamos. Buenos Aires: Paidós. 

Imagen 2: Natalia Pinilla Rodriguez

Bruja roja: Realizadora audiovisual y fotógrafa colombiana formada en Argentina. Interesada en el documental y en la fotografía experimental


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La idea occidental del “amor romántico” ha servido a los distintos poderes para perpetuar un sistema social patriarcal que promueve la desigualdad entre hombres y mujeres a través de formas de amar que se aprenden desde los núcleos familiares, grupos de pares y productos culturales. La necesidad de ser queridas, la angustia por no serlo y la dificultad de aceptarlo van a estar presentes en los miedos que representan el amor romántico. 

De acuerdo Zygmunt Bauman en su libro  “Amor Líquido”  el amor, los sentimientos románticos y la fragilidad de los vínculos humanos, además del sentimiento de inseguridad que esa fragilidad inspira en los deseos conflictivos que ese sentimiento despierta, han provocado en sus protagonistas emociones de ser fácilmente descartados y abandonados a sus propios recursos, siempre ávidos de la seguridad de la unión, es decir, desesperados por relacionarse, pero igualmente inseguros de todos, de  estar relacionados y particularmente de estar relacionados para siempre, porque temen que ese estado pueda convertirse en una carga y ocasionar tensiones que no se sienten capaces ni deseosos de soportar, y que pueden limitar severamente la libertad que necesitan. 

Y no es que pretenda afirmar que la experiencia de todas las personas es idéntica, sin embargo, las mujeres compartimos experiencias desde la opresión genérica, sin condicionar sus profesiones, contextos y formas de relacionarse, la cuestión es que si una ha sido oprimida por su condición de mujer las otras también. Estas experiencias compartidas están entrelazadas por el poder, la prolongación de prejuicios sexistas a todo lo que se considera femenino o masculino, en el cual intervienen de igual modo emociones, decisiones, formas de vida y demás factores. 

Natalia Pinilla Rodríguez


Existen una serie de creencias, profundamente introyectadas en la subjetividad y arraigadas en la cultura, que reafirman la opresión de las mujeres en sus experiencias amorosas. Clara Coria, realizó una investigación con grupo de mujeres durante 30 años  en la Argentina, donde problematiza las condiciones de género de los que se vale la cultura para perpetuar jerarquías en el corazón mismo del amor y propone cuatro categorías  de análisis. 


  1. Cajoneo amoroso: “Cajoneo” deriva de la palabra cajón y hace referencia a un comportamiento evitativo, por el cual las personas tienden a guardar dentro de un cajón aquello de lo cual no quieren ocuparse por el momento o desean “hacerse las distraídas”. Hay distintas formas de cajoneo: Acomodarse forzosamente al gusto ajeno, privilegiar exclusivamente los anhelos del ser querido, esconder lo más auténtico de la propia personalidad.
  2. Amor Satelital: Algunas personas exageran sus afanes por satisfacer las demandas del ser querido, dispuestas a “sacrificarse” con la remota esperanza que dichos “sacrificios” les garanticen un amor vitalicio. Con frecuencia, estos sacrificios son en realidad renuncias unilaterales que no hacen sino intensificar las expectativas de retribución de quien se “sacrifica”. No es cierto que una pareja sea un “solo individuo”, ni media naranja. Cuando un miembro de la pareja se instala como satélite del otro, se produce un grave movimiento del propio eje, eso es el amor satelital, girar en torno al otro. 
  3. Soft Maternal: Es un modelo de amor materno- filial. Este modelo forma parte de un mandato social que resulta reforzado por las prácticas de  crianza asumidas por las mujeres. Se produce una identificación que una el amor con los cuidados. Amor y cuidados terminan siendo una misma cosa, tanto que el amor termina expresándose a través  de los cuidadores y los cuidados adoptan las formas del amor. El soft maternal impregna el género femenino y termina haciendo de las mujeres madres vitalicias al servicio de cuanto ser humano despierte sus buenos sentimientos. Las mujeres se convierten en madres de sus amantes. Perdiéndose la oportunidad de instalar frente a sus parejas en un vínculo de pares. Sus parejas son “niños grandes” y se naturalizan sus privilegios junto con el servilismo femenino como soporte de una relación de personas adultas. 
  4. Teoría del vaciamiento. Muchas mujeres suelen vivir la pérdida del vínculo amoroso como un vaciamiento que las hace sentir en una situación de quebranto, convencidas de haber quedado en la más absoluta precariedad y a la intemperie ante la ausencia de amor. No son pocas las que quedan enredadas en un entramado simbólico que les lleva a sentirse vacías y con una vida sin sentido. Pareciera producirse entonces una confusión entre frustración y vaciamiento, confusión que no es azarosa ni es producto exclusivo de la subjetividad individual. Es la expresión hecha carne en la mujer de una construcción social del amor que las ubica en el lugar del dependencia, en el lugar del objeto. Se trata de una construcción social del amor que instala el juego amoroso como un intercambio jerarquizado entre quienes se aman. Cómo es posible comprobar, la vivencia de vaciamiento aparece íntimamente relacionada con la situación de dependencia afectiva. Y resulta lógico que así sea, ya que quien tiene la convicción de que su vida depende de otro, la pérdida de ese otro en riesgo de su propia vida. 


Todas estas formas y creencias de vida refuerzan la ideal del amor como única fuente de satisfacción y realización personal de muchas mujeres, las cuales suelen ser de manera errada comportamientos que generalmente son equivocados  al interpretarse como actos de amor que realmente y vistos con detalle son actos de dependencia y sumisión, sometiendo a las mujeres a una posición de riesgo y a los hombres a prerrogativas a su exclusiva conveniencia y comodidad, que reflejan ese sincretismo de género que las mujeres experimentan en cuanto a nuestra construcción social del amor, y que no sólo se queda como un cuestionamiento del ámbito privado, sino que hace referencia a toda una problemática de desigualdad, subordinación, violencia y discriminación hacia las mujeres. 




Referencias: 

Sobre El Mito del Amor Romantico Amores Cinematográficos
Biblioteca Publicas
Pensamiento penal
Marxistas
Coria, Clara. 2008. El amor no es como nos contaron, ni como lo inventamos. Buenos Aires: Paidós. 

Imagen 2: Natalia Pinilla Rodriguez

Bruja roja: Realizadora audiovisual y fotógrafa colombiana formada en Argentina. Interesada en el documental y en la fotografía experimental


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